Hola, soy la Dra. Eva Subirats, endodoncista en Flores & Poveda Dentistas de El Campello. Si tu dentista te ha hablado de hacerte una endodoncia y la sola palabra ya te ha encogido el estómago, te entiendo: este tratamiento arrastra fama de doloroso. De hecho ya solo la conocida expresión de “matar el diente” asusta desde hace décadas. La realidad de hoy es muy distinta. Una endodoncia bien hecha es lo que permite conservar tu propio diente cuando una caries profunda, un traumatismo o una infección han dañado el nervio, y se realiza con anestesia eficaz en una o dos sesiones. Aquí vamos a explicar con calma qué es realmente una endodoncia, cuándo está indicada, cómo es la sesión paso a paso y qué puedes esperar después.
¿Qué es exactamente una endodoncia?
Una endodoncia es el tratamiento que limpia, desinfecta y sella el interior de un diente cuando la pulpa —ese tejido blando que ocupa el centro del diente y contiene los nervios y vasos sanguíneos— se ha inflamado de forma irreversible o se ha infectado. La pulpa se aloja en una cavidad que recorre la raíz hasta la punta y se conoce como conducto radicular. De ahí viene el otro nombre técnico de la endodoncia: tratamiento de conductos.
Cuando una bacteria llega a esa pulpa —porque una caries la ha alcanzado, porque una grieta ha dejado camino libre o porque un golpe la ha lesionado—, el organismo no puede repararla por sí mismo. La pulpa se inflama, duele y, si no se trata, acaba muriendo y dejando una infección en la punta de la raíz. La endodoncia retira ese tejido dañado, deja el conducto limpio y sellado, y permite que el diente siga cumpliendo su función dentro de la boca durante muchos años.
Lo que coloquialmente llamamos “matar el nervio” es exactamente eso. La expresión asusta porque suena agresiva, pero describe una idea sencilla: el nervio ya está dañado y el tratamiento lo retira de forma controlada para que la infección no avance. El diente, sin pulpa pero con su raíz limpia y sellada, queda anclado en el hueso y sigue siendo funcional.
¿Cuándo se necesita una endodoncia?
No todas las molestias dentales acaban en una endodoncia. Hay señales bastante claras que orientan hacia ella, aunque la decisión final siempre se toma con una exploración y una radiografía en consulta.
Caries profunda
Es el motivo más frecuente. Una caries que avanza durante meses sin tratarse atraviesa el esmalte, pasa por la dentina y termina llegando a la pulpa. Cuando eso ocurre, ya no basta un empaste: la pulpa está contaminada y necesita ser retirada.
Dolor pulpar (pulpitis)
Si tienes un dolor agudo, espontáneo, que aparece sin estímulo o que se dispara con el frío o el calor y tarda mucho en irse, probablemente la pulpa está inflamada. Ese tipo de dolor, sobre todo cuando aparece por la noche y obliga a tomar analgésicos, es uno de los motivos clásicos de endodoncia.
Absceso o flemón
Cuando la pulpa muere y la infección sale por la punta de la raíz, se forma un absceso: un acúmulo de pus que puede dar lugar a un flemón visible en la encía o en la cara. Aquí la endodoncia sirve para eliminar el origen de la infección desde dentro del diente, normalmente combinada con antibiótico si hay inflamación.
Traumatismo dental
Un golpe fuerte —un accidente deportivo, una caída, etc — puede dejar el diente aparentemente intacto pero romper los vasos que nutren la pulpa. A veces el daño se manifiesta meses o incluso años después con un cambio de color del diente o una pequeña fístula en la encía.
Diente con grieta o fractura
Una fractura que llega a la pulpa, o una grieta vertical que la deja expuesta a las bacterias de la boca, puede requerir endodoncia siempre que el diente sea restaurable.
Tratamiento previo a una corona o un puente fijo sobre dientes
En algunos casos, antes de tallar un diente para colocar una corona, nuestro equipo decide hacer endodoncia preventiva si la pulpa quedaría demasiado expuesta tras el tallado. Es una decisión que se valora con calma y nunca se hace por sistema.
Endodoncia o extracción: ¿qué opción es mejor?
Cuando una pulpa está irrecuperable, el debate clínico real no suele ser endodoncia frente a empaste —el empaste ya no llega a tiempo— sino endodoncia frente a extracción.
Conservar el diente con una endodoncia tiene ventajas claras: mantienes la raíz, conservas el hueso que la rodea, no alteras la mordida y evitas los costes y tiempos de un implante o un puente. El diente propio sigue siendo, en la mayoría de casos, la mejor opción.
La extracción se plantea cuando el diente ya no es restaurable: fractura por debajo de la encía, pérdida de soporte óseo importante, infecciones recurrentes que no se controlan o reinfecciones tras varias endodoncias previas. En esos casos, la extracción seguida de un implante o un puente fijo puede ser la solución más estable a largo plazo.
La decisión se toma con la radiografía o el TAC 3D delante y, si es conveniente o existen dudas, con una segunda opinión del propio equipo. En consulta intentamos siempre conservar el diente cuando hay opciones razonables, pero también te explicamos honestamente cuándo la extracción es lo más sensato.
Cómo es una endodoncia paso a paso
Saber qué va a pasar exactamente en el sillón dental suele ser la mejor forma de bajar la ansiedad a mis pacientes. Una endodoncia estándar sigue estas fases.
1. Diagnóstico y radiografía
Antes de empezar valoramos el diente con una exploración clínica, pruebas de sensibilidad y radiografías. En casos complejos —por ejemplo, raíces con anatomía atípica o reendodoncias— recurrimos al TAC 3D para ver la forma de los conductos en tres dimensiones.
2. Anestesia local
Se aplica anestesia troncular o infiltrativa hasta que la zona queda totalmente insensible. Las anestesias actuales son más eficaces y duraderas que las de hace veinte años, y comprobamos que el efecto es completo antes de empezar. Si tienes mucho miedo o reflejo nauseoso, podemos valorar la sedación consciente con nuestra anestesista, la Dra. Paula Arrarte.
3. Aislamiento con dique de goma
Colocamos una pequeña lámina de goma alrededor del diente. Es la pieza que más sorprende a los pacientes la primera vez, pero es imprescindible: aísla el diente de la saliva y de las bacterias del resto de la boca durante el tratamiento, lo que mejora muchísimo el pronóstico a largo plazo.
4. Apertura y localización de los conductos
Se accede a la cámara pulpar y se localizan los conductos radiculares. Cada diente tiene un número de conductos distinto: un incisivo suele tener uno, un molar puede tener tres o cuatro, y a veces aparecen conductos accesorios que solo se ven con magnificación mediante lupas, microscopio o TAC.
5. Limpieza y conformación
Con instrumentos rotatorios de níquel-titanio y soluciones desinfectantes, se retira la pulpa dañada y se limpian las paredes del conducto hasta dejarlo libre de tejido y bacterias. Esta es la parte más larga del tratamiento: dependiendo del diente puede llevar entre 30 y 90 minutos.
6. Sellado de los conductos
Una vez limpio y seco, el conducto se rellena con un material biocompatible (gutapercha) y un cemento sellador, hasta la punta de la raíz. Ese sellado evita que vuelvan a entrar bacterias.
7. Reconstrucción y, si procede, corona
Tras la endodoncia el diente queda más frágil porque ha perdido tejido y ya no se hidrata desde dentro. Se reconstruye con composite y, en la mayoría de casos —especialmente en muelas que soportan mucha carga al masticar—, se recomienda colocar una corona en una segunda fase para protegerlo de fracturas. Esta decisión se valora caso a caso.
Una endodoncia puede resolverse en una sola visita o repartirse en dos, según la complejidad del caso y el grado de infección. En la consulta solemos planteártelo desde el principio para que sepas qué esperar.
¿Duele una endodoncia?
Es la pregunta que más oímos. La respuesta corta: durante la sesión, no debería doler. Trabajamos con anestesia local efectiva y comprobamos que la zona está insensible antes de empezar; si en algún momento notas molestia, paramos y reforzamos.
El dolor que mucha gente recuerda de tratamientos antiguos pertenece a una época con anestesia menos eficaz, sin instrumentación rotatoria y sin las técnicas de aislamiento actuales. Hoy la mayoría de pacientes salen de una endodoncia diciendo que ha sido más cómoda de lo que esperaban.
Lo que sí puede aparecer es una molestia leve o moderada en los días posteriores, sobre todo al masticar sobre el diente tratado. Es normal y suele controlarse con el analgésico habitual durante 3 o 4 días. Si el dolor es intenso, persistente o aparece hinchazón, hay que avisar a la clínica para revisar el diente.
Después de la endodoncia: cuidados y duración
Un diente endodonciado es un diente conservado, pero necesita un par de atenciones para durar.
- Reconstrucción adecuada. No basta con sellar el conducto; el diente tiene que cerrarse bien por arriba para que no vuelvan a entrar bacterias. Cumple la cita de la reconstrucción definitiva o de la corona.
- Protección frente a la fractura. Las muelas endodonciadas suelen reforzarse con corona porque pierden tejido y se vuelven más quebradizas. Saltarse esta fase es la causa más frecuente de fractura años después.
- Higiene y revisiones. El diente endodonciado puede volver a tener caries en la parte coronal o reinfectarse si el sellado falla. Una buena higiene diaria y una revisión anual son la mejor inversión.
- Cuidado con los hábitos de presión. Si aprietas o rechinas los dientes por la noche, valora una férula de descarga: protege también los dientes endodonciados.
Con estos cuidados, un diente con endodoncia bien hecha y bien restaurada puede durar décadas, en muchos casos toda la vida.
Mitos sobre la endodoncia que conviene desmontar
“La endodoncia mata el diente.” No. Retira el nervio, pero el diente sigue vivo en cuanto a su anclaje en el hueso. La raíz, el ligamento que la sostiene y la encía siguen sanos, y el diente sigue masticando.
“Es mejor extraer y poner un implante.” Casi nunca, si el diente puede salvarse. El implante es una excelente solución cuando ya no hay diente, pero no sustituye a un diente propio bien tratado. Conservar lo natural mantiene el hueso y la propiocepción que ningún implante reproduce del todo.
“Si ya no duele, no hace falta tratarlo.” Cuidado: cuando la pulpa muere, el dolor desaparece, pero la infección sigue avanzando hacia el hueso. Que deje de doler no significa que se haya curado.
“Una endodoncia siempre falla a los pocos años.” Las endodoncias bien hechas y bien restauradas tienen tasas de éxito muy altas (por encima del 85–90 % en muchos estudios clínicos). El factor más decisivo es la calidad del tratamiento y de la restauración posterior.
Preguntas frecuentes de nuestros pacientes
¿Cuánto dura una sesión de endodoncia?
Entre 60 y 120 minutos por sesión, dependiendo del diente. Los incisivos suelen ser más rápidos; las muelas, con varios conductos, llevan más tiempo. En algunos casos el tratamiento se completa en una sola visita y en otros se reparte en dos.
¿Puedo conducir o trabajar después?
Sí. La anestesia local no afecta a tu capacidad de conducir y la mayoría de pacientes vuelven al trabajo el mismo día o al día siguiente. Se recomienda evitar masticar sobre ese lado hasta que se haga la reconstrucción definitiva del diente.
¿Por qué necesito una corona después de la endodoncia?
Porque el diente, al perder pulpa y parte de tejido, se vuelve más frágil y propenso a fracturas, sobre todo si es una muela. La corona lo protege y reparte la carga al masticar. En dientes anteriores no siempre es necesaria; lo valoramos caso a caso.
¿Cuánto cuesta una endodoncia en El Campello?
El precio depende del diente (un incisivo, un premolar o una muela con varios conductos no son comparables) y de si hace falta corona posterior. En la primera visita te damos un presupuesto cerrado y te explicamos todo.
¿Y si la endodoncia no funciona, qué se puede hacer?
Existen segundas oportunidades: una reendodoncia (rehacer el tratamiento) o una microcirugía apical para tratar la punta de la raíz. Solo cuando estas opciones no son viables se plantea la extracción. Una radiografía y una valoración clínica permiten decidir la mejor ruta.
Pide tu cita de endodoncia en Flores & Poveda Dentistas
Si llevas días con un dolor que no se calma, te han diagnosticado una caries profunda o tu dentista te ha hablado de hacer una endodoncia y prefieres una segunda opinión, en Flores & Poveda Dentistas (El Campello, Alicante) podemos valorar el caso con calma, con TAC 3D si hace falta, y explicarte todas las opciones antes de decidir. Conservar tu propio diente, cuando es posible, casi siempre es la mejor noticia.
Para coger tu cita puedes escribirnos a 622 69 30 50 o a través de nuestro formulario de contacto.
